Vivian Rosa Koelichen

Nací en el Sur de Chile en 1957. A los 20 años me trasladé a Santiago de Chile, donde estudié traducción e hice familia. Mi primer acercamiento a la cerámica fue en el año 2002 cuando comencé a tomar clases con la ceramista Lise Moller. También tomé clases de escultura, dibujo y grabado con diferentes artistas durante varios años. En 2004 dejé mi trabajo de traductora y construí mi propio taller para dedicarme por entero a esta nueva actividad. Desde entonces no he dejado de estudiar, experimentar y enseñar. En 2008 ingresé al Taller Huara Huara, dirigido por Ruth Krauskopf.

Mi trabajo escultórico es abstracto. El proceso de abstracción se fue dando gradualmente en el hacer y la observación. Al modelar una pieza cerámica me interesa plasmar la esencia del objeto cerámico, quitarle todo accesorio. De este ejercicio surgen piezas cada vez más alejadas de la realidad, transformándolas en “otra realidad”.

Estas esculturas conllevan mucha tensión y riesgo en su confección. Juego con el equilibrio precario, que amenaza con el desplome. Después de toda esa tensión, todo ese nervio, quiero que el resultado exprese serenidad. El tráfago se transforma en un lugar calmo, propicio para la reflexión.
Desarrollo mis propias pastas para expresar mi intención primaria desde el material. Algunas obras incorporan piezas de metal. Pueden ser pinchos, agujas que atraviesan y hieren; otras vienen a tapar y reparar un trozo faltante, una herida. La suavidad y brillo del metal se contraponen con la textura áspera y mate del cuerpo cerámico.

En la cerámica utilitaria me inspiro en las formas tradicionales de las piezas cerámicas, especialmente de líneas puras y limpias de la cerámica precolombina. Me gusta experimentar con cuencos de base tan pequeña que parecen flotar. Juego con los cambios de dirección de las curvas de una vasija o con el grosor de su borde, formando líneas sinuosas y cuerpos asimétricos; me arriesgo con paredes de delgadez extrema para acentuar el carácter liviano y frágil de las piezas.


Biography

I was born in the south of Chile in 1957. At the age of 20 I moved to Santiago de Chile, where I studied translation and raised a family. I first became interested in ceramics in 2002, when I started attending classes at Lise Moller´s Ceramic Studio in Santiago. To complement the ceramic classes, I took drawing, engraving and sculpting classes with different artists. In 2004 I quit my job as a translator and built a studio, to devote myself entirely to ceramics, though experimenting, reading and teaching. In 2008 I became a member at the Huara Huara Ceramic Studio.

My sculptural work is abstract. This abstraction happened gradually through doing and observing. When modelling, I am interested in capturing the essence of the ceramic object, removing any accessory. From this exercise arise pieces increasingly removed from reality. They become “another reality”.

Making these sculptures entails dealing with a lot of tension and risk because I play with the precarious balance. After all that stress, all that nervousness, I seek for the result to express serenity. Chaos turns into calm, ready for reflection.

I prepare my own clay bodies to express my primary intention from de material. Some pieces incorporate metal parts. Sometimes these are fine stakes and needles that pierce through and wound; other times they cover up and repair missing parts; they protect a wound. The smoothness and sheen of the metal counterbalances the rough and matte textures of the ceramic pieces.

For my utilitarian pieces, I am inspired by traditional pottery and shapes, especially pure clean lines found in Pre-Columbian pottery. I like experimenting with bowls whose base is so small, that they appear to float. I play with the shifting directions of the curves, or the thickness of the rim of a dish, creating sinuous lines and asymmetrical bodies; I take risks with extremely thin walls to accentuate the fragility and lightness of a piece.